Verificación sostenible: cómo leer las etiquetas de nuestra ropa

Slow fashion sustainable

El marketing en la industria de la moda ayuda a engrandecer marcas que, sosteniblemente, tienen poca responsabilidad pero que, sin embargo, su elevado precio y una serie de acciones estratégicas de gran impacto, pueden hacernos dudar de su calidad y compromiso con el medioambiente.

Por eso es tan importante que nosotros, como consumidores, tengamos esta información sobre qué indica en una etiqueta de moda sostenible cada elemento. De esta forma, podremos elegir con criterio qué prendas cumplen con esos criterios de sostenibilidad que buscamos para huir del consumo de “moda rápida”. Es más, si quieres ampliar con más info sobre telas y marcas, te invitamos a visitar la página Good on You (en inglés).

¡No cortes tan rápido ese trocito que te pica!, ¡tiene mucha información!

Normalmente, lo primero que quitamos de las prendas es la etiqueta que informa sobre la composición de las fibras de la prenda y de las recomendaciones de lavado, pero, primero ¡léela bien! Si bien puede que no aporte toda la información que necesitas saber si una prenda es o no sostenible, sí que te va ayudar a saber si las fibras que contiene son fibras puras, si son de origen vegetal, en qué porcentajes… 

Definitivamente, una prenda de origen vegetal y natural sería la opción más sostenible, por ejemplo, porque respeta el bienestar animal al no emplear pieles de este origen y, por otro lado, porque las fibras vegetales tienen mayor durabilidad de lavados y conservación en buen estado respecto a las fibras sintéticas.

‘Made in’ de proximidad

¿Sabes que la ropa que compras en grandes cadenas de ‘fast fashion’ tiene una huella de carbono enorme y es una de las industrias más contaminantes? Es cierto que en el precio no lo ves reflejado, pero si investigas un poco sobre los lugares en los que ha sido fabricada la pieza, verás que suelen ser países donde hay un alto índice de contaminación en los suelos, subsuelos y espacios naturales.

Esto se produce, en gran medida, debido a la implantación de esas macro fábricas textiles que no cumplen con leyes de protección medioambiental porque, lamentablemente, hablamos de países que priorizan la industria y la economía a la preservación de su riqueza natural.

Además, las condiciones laborales son paupérrimas, por lo que con la compra de estas prendas estamos también poniendo nuestro granito de arena en perpetuar modelos de producción que explotan a sus trabajadoras y trabajadores, en incluso, que cuentan con mano de obra infantil, perseguida en todo el mundo para intentar erradicarla.

Por ello, animamos e incentivamos la compra de prendas cuya fabricación, al menos, sea dentro de la Unión Europea, ya que cuenta con controles de calidad y certificaciones para intentar garantizar que lo producido dentro de sus fronteras sea en fomento del comercio justo y, por supuesto, nos ahorramos buena parte de la contaminación producida por la exportación de estas prendas.

Fibras naturales: 100% biodegradables

Para asegurarnos de que una prenda pueda ser 100% biodegradable, en su etiqueta, fíjate bien en que también sea de un material natural biodegradable, como el algodón, el lino, la lana, el tencel o el cáñamo que, además, es uno de los materiales más sostenibles. Como en muchas ocasiones nos encontramos con prendas que están formadas por varios tipos de fibras, tampoco es una opción descartable las prendas que contienen un gran porcentaje de fibras naturales, aunque muchas veces no puedan reciclarse.

Para estos casos en los que queramos dar una segunda vida a nuestras prendas, una de nuestras opciones favoritas son los Swap de Ropa, de la mano de Lupe Castro y Kim De Coster, que comunicamos en Canarias Eco, además de su programa de tips para ‘construir’ nuestro propio armario sostenible con Green My Wardrobe 😉

Los tintes y químicos en las prendas: los grandes enemigos de la producción sostenible

Hemos revisado ya nuestro armario y hemos comprobado que buena parte de lo que tenemos en él son prendas biodegradables (¡fantástico!). Ahora bien, hemos profundizado un poco más sobre el algodón, ya que hay un debate abierto sobre la cantidad de agua que necesita este cultivo y las condiciones de producción en todo el mundo.

Nos ha sorprendido en un artículo patrocinado por IKEA y publicado en El Mundo el dato de que: “el 25% de los productos químicos que se usan en el mundo se destina a cultivos de algodón” y, además, “sólo el 5% del algodón producido en el mundo se cultiva de forma sostenible”, según indica.

¿Entonces, cómo podemos saber si ese algodón de nuestras prendas es sostenible? 

Nuestro consejo es que las prendas también vayan acompañadas de etiquetas como la de comercio justo o también que el cultivo de ese algodón procede de agricultura ecológica, un sello que ha sido creado desde la Unión Europea para facilitar que los consumidores identifiquen los productos ecológicos y que los agricultores puedan comercializarlos en todos los países de la UE.

Hemos identificado aspectos que van desde lo que contiene una etiqueta básica de cualquier prenda hasta los sellos sostenibles más frecuentes y reconocibles, pasando por las fibras más adecuadas para que nuestro armario esté alineado con los valores y la filosofía ‘eco’ que estamos buscando y trabajando con nuestras acciones cotidianas.

¿Cuántas prendas sostenibles crees que puedas tener? A veces, incluso, las tenemos y no somos conscientes de ello, por lo que te animamos a vaciar tu armario y ver en qué grado es sostenible y, por qué no, darle una segunda vida a aquello que ya no te pones con las opciones que te hemos dejado aquí arriba.

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